Mención
Memoria
Intervención sobre edificio del Conjunto Nicolás Savio, Lugano I y II
A partir de un plan de Estado (Organización del Plan Regulador), sustentado por la inversión de las grandes empresas que se instalan por primera vez en la Argentina durante la época de los sesenta, este proyecto para vivienda ubicado en el sur de la ciudad de Buenos Aires se destaca por ser una obra de “envergadura nunca encarada antes en el país, en la que se prueban los resultados de la máxima concentración de habitantes, capitales, y capacidad de producción industrial”. *
Aunque se construye durante la década del setenta en distintas etapas, el proyecto busca plasmar al pie de la letra, los fundamentos que promovían los integrantes del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM).
El proyecto consistió en una serie de “tiras” de edificios de alta densidad rodeadas de parques que se organizaban a ambos lados de una avenida principal y 10 calles transversales con una tipología geométrica particular. En total se construyeron alrededor de 9.680 viviendas, concentradas entre 118 edificios en tira y 15 torres que se construyeron posteriormente.
Conforme a las ideas del CIAM con respecto a la separación de zonas de trabajo, residencia y ocio, la obra que ocupa un terreno de 611.000m2 al sur de la ciudad de Buenos Aires buscó urbanizar terrenos baldíos e inundables con el fin de solucionar la creciente marginalidad y la falta de viviendas que se había ido asentando en las décadas anteriores.
Por otro lado, durante de década del 60, se fueron incorporando a la arquitectura, a modo de protesta estética, los conceptos del diseño industrial, que llevó a encontrar respuestas proyectuales con la metáfora de “arquitectura-objeto”, desarrollando de este modo también la arquitectura de sistemas en la que “se fue perdiendo la sensibilidad frente a la naturaleza de los materiales y los proyectos fueron concebidos como organizaciones funcionales y formales dibujadas” *.
Por supuesto, este fenómeno no podría haberse desarrollado sin el acompañamiento de un creciente desarrollo de la industria de la construcción, promovido por empresarios convencidos de que “uno de los principales determinantes del atraso de la edilicia argentina lo constituía el comportamiento de los obreros” * con un altísimo costo de mano de obra y baja capacitación. El resultado promovió un fuerte aumento piezas prefabricadas para la construcción (piezas de hormigón armado, plásticos para revestimientos, aglomerados de madera para uso diverso).
Sin embargo, las posibilidades constructivas y tecnológicas del país nunca pudieron equiparar las ideas arquitectónicas de vanguardia que surgieron en la época y la velocidad de construcción que exigían las circunstancias. En consecuencia, se desatendió el cuidado hacia el detalle: las piezas prefabricadas no tenían un adecuado estudio sobre las juntas de dilatación, el impacto climático y comportamiento del material en el tiempo.
El Conjunto Lugano I y II no se salvó de ser afectado por esta falta de previsión. Constituido en mayor parte por piezas prefabricadas de hormigón armado para bajar costos y acelerar el proceso constructivo, el conjunto de edificios no respondió bien al paso del tiempo ni mostró estar a la altura de los mínimos requerimientos necesarios para la protección térmica. La composición de los elementos premoldeados de fachada es exclusivamente de hormigón, sin ningún tipo de aislaciones.
Según el análisis de 90 años de vivienda social en la ciudad de Buenos Aires, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la ciudad de Buenos Aires, se identificaron varias fallas en todo el conjunto. En la estructura y en las fachadas se observaron recientemente hierros a la vista de los elementos pre moldeados, desprendimientos y falta de material en las juntas. En cuanto a las carpinterías, originalmente eran de aluminio y fueron sustituidas posteriormente casi en su totalidad por versiones más herméticas. A su vez, fueron sustituidos los sistemas originales de oscurecimiento, parasoles o persianas por “deficiencias funcionales de las originales” *.
Nos pareció entonces conveniente para poder implementar el sistema de fachadas con StoTherm tomar como caso de estudio un edificio del conjunto Lugano no solo por sus fallas inherentes en cuanto a la ineficiencia térmica, sino también como modelo representativo de un sistema edilicio de época, en el que se podría encontrar una solución a gran escala para mejorar la eficiencia térmica y ampliar las posibilidades estéticas para obtener un paisaje urbano digno de las necesidades contemporáneas.
Bibliografía
*Arquitectura en la Argentina del siglo XX, La construcción de la modernidad, Jorge Francisco Liernur *90 años de vivienda social en la ciudad de Buenos Aires, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la ciudad de Buenos Aires
Memoria técnica
En los elementos fijos de la fachada, se aplica el panel StoTherm fijo, mejorando así la aislación térmica de todos los interiores. En los departamentos mirando al cuadrante sur, se ponen paneles con mayor espesor y hermeticidad ya que requieren mayor protección. En los departamentos mirando al cuadrante norte, se incorpora un panel más fino, colaborando así con la aislación, sin desperdiciar material. Sobre las ventanas, se agregan paneles móviles, en reemplazo de persianas, para mantener el calor durante la noche y ofrecer mayor protección durante el día. En las ventanas orientadas al cuadrante sur, los paneles se mueven en sentido horizontal, manteniendo altos niveles de aislación térmica. En las ventanas orientadas al cuadrante norte, proponemos instalar paneles que pivoten en su parte alta, actuando de alero cuando está abierto, ofreciendo así protección solar. Esta sola intervención ayuda a proteger el edificio tanto en invierno como en verano en los puntos más débiles de la construcción.
La aplicación de StoTherm se hace en todas las caras del edificio, generando una envolvente continua. En los frentes de las piezas de hormigón premoldeado se incrementa el espesor del EPS no solamente para potenciar el carácter del edificio sino también para que el mismo panel, genere por su espesor una suerte de alero que regule la entrada de rayos de sol de forma directa en los pisos inferiores.
Proyecto en conjunto con Arq. Florencia Collo